Feria Medioambiental del colegio presentó iniciativas por un futuro sostenible

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El jueves 5 de junio se realizó la Feria del Medio Ambiente en el Colegio Bicentenario Santa María de Paine. La actividad reunió a estudiantes desde Prekínder hasta IV Medio, quienes asistieron junto a sus docentes y al equipo directivo del establecimiento. Estuvo también presente la directora Wirna Domke Iturre, acompañando el recorrido por los distintos stands. La organización estuvo a cargo de la docente Fabiola Parra.

El evento se desarrolló entre las 09:00 y las 12:30 horas en el pasillo de la sala Bicentenario, contando con la participación de instituciones y agrupaciones como la Reserva Natural Altos de Cantillana, la Oficina de Gestión Ambiental de la Municipalidad de Paine, el Instituto del Medio Ambiente (IDMA), Ecopulmahue, Ecocasaverde, el emprendimiento Redisueña, el Centro de Padres y Apoderados y el Centro de Estudiantes.

La feria respondió a objetivos transversales del currículum nacional chileno, tales como el desarrollo de la conciencia ambiental, el respeto por el entorno y la participación ciudadana informada. Según el Ministerio de Educación, estos objetivos buscan “desarrollar actitudes de valoración y protección del medio ambiente”, promoviendo aprendizajes que trascienden lo disciplinar y se relacionan con la formación integral de los estudiantes.

La instancia permitió integrar contenidos de diversas áreas como Ciencias Naturales, Tecnología y Artes, generando vínculos entre los saberes escolares y las problemáticas actuales del entorno. Los estudiantes, en su rol de observadores y participantes, interactuaron con expositores, formularon preguntas, registraron información y reflexionaron sobre los desafíos ambientales locales y globales. Este tipo de experiencias potencia una actitud de búsqueda, favoreciendo la construcción de conocimiento desde la curiosidad, el diálogo y el contacto con distintas perspectivas.

Participar de una feria como esta no es solo una oportunidad de recibir información, sino también de habitar el espacio escolar como un lugar de encuentro entre el aprendizaje formal y el mundo que los rodea. En ese contexto, los y las estudiantes se sitúan como aprendices activos, capaces de vincular lo que aprenden en el aula con los desafíos de la sociedad, desarrollando así una comprensión más profunda, crítica y situada del conocimiento.