En el marco de los Recreos Entretenidos y Culturales, organizados por el equipo de Convivencia Educativa, nuestra comunidad escolar vivió una jornada llena de ritmo, tradición y alegría con la visita de la Asociación Nacional de Chinchineros de Chile y un grupo de organilleros, quienes ofrecieron una muestra del folclore urbano más representativo del país.
El sonido característico del organillo, acompañado por el compás enérgico de los chinchineros, transformó los patios en un verdadero escenario cultural. Los estudiantes disfrutaron de una presentación que, además de entretener, permitió acercar a las nuevas generaciones a una expresión patrimonial única, transmitida por décadas a través de las calles de Santiago y otras ciudades de Chile.
Los organilleros llegaron a Chile a fines del siglo XIX, trayendo consigo un instrumento de origen europeo que se convirtió en símbolo de la música callejera nacional. Con el tiempo, fueron acompañados por los chinchineros, jóvenes —muchas veces hijos de organilleros— que aportaron ritmo y movimiento con su característico bombo a la espalda y platillos al hombro. Su arte combina danza, percusión y destreza física, representando el espíritu popular, festivo y resiliente del pueblo chileno.
Estas tradiciones fueron reconocidas por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio como parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile, dada su relevancia en la historia social y cultural del país. Su presencia en el colegio no solo animó el recreo, sino que también se convirtió en una oportunidad educativa para valorar las raíces y fortalecer la identidad nacional a través del aprendizaje experiencial.